Se armó el belén

Hace mucho tiempo, cuando yo apenas podía hablar (contaría con unos dos años), unos desaprensivos robaron pocos días antes de Navidad el niño Jesús de mi pueblo.

Yo era un niño especialmente guapo, así que el Alcalde pidió a mis padres que fuera yo quien le sustituyera. Me colocaron en el pesebre, y allí estaba yo de lo más lindo, con la Virgen María, San José, una mula y una vaca.

Todo iba bien, hasta que apareció una joven bellísima y se acercó a mí.

-¡Hay que ver qué niño tan guapo! -dijo.

Yo entonces me lancé a pegarle un bocado, y eso que tenía dos años. Al final, entre todos, lograron detenerme.

Entonces el cura del pueblo dijo: “¡A este niño Jesús, que se lo lleven, que sabe demasiado!”

No he vuelto a verla desde entonces (sería una turista), pero su recuerdo siempre me acompañará.