Un relato: «Tengo que decirte algo»

Lo cierto es que me había enamorado de otra persona y tenía que decírselo. Pero, ¿cómo reaccionaría?

Terminaba de trabajar muy tarde. Llegaba con su traje y su corbata, todavía impecable. Me daba un beso y se descalzaba; encendía la televisión, se desnudaba, se desplomaba sobre el sofá. Entonces yo le tocaba, o se la chupaba. Esa noche no sería lo mismo. Había decidido terminar con la relación, abandonarle. No sé si él estaba preparado. Me daba lo mismo.

Estuve aquella tarde fumando marihuana. Hice la maleta muy despacio, con cuidado de no llevarme ningún recuerdo. Miré las fotografías por última vez. Entré en el baño, me duché. Me miré al espejo. Era yo. Fui a nuestro dormitorio. Después de tantos años, no sentí nada especial. Quería marcharme de allí, cuanto antes. Él había sido muy amable conmigo. También era un amante excepcional. ¿Lo entendería?

Me senté a esperarlo. Miraba el reloj una y otra vez. Estaba tranquilo, muy tranquilo. Fumaba un cigarro tras otro. Creo que pasaron varias horas.

De repente, sentí un ruido: su llave giraba dentro de la cerradura. Había llegado. Abrió la puerta y entró en la casa. Parecía muy cansado, preocupado. Yo sólo pensaba en la otra persona.

-Mario -le dije entonces-. Tengo que decirte algo.