La Segunda Puerta

“Enséñame más cosas”, “Quiero saberlo todo sobre ti”, “El Castillo está todavía muy oscuro”, “¿Quién eres realmente?”… Sigues presionándome para que te enseñe todos los secretos que conozco. Sospechas que te oculto algo, y empiezas a mirarme con ojos temblorosos. Dices que escuchas sonidos aterradores en mitad de la noche, como grititos agudos de auxilio que resuenan en las paredes de piedra, y que se te cuelan en el cuerpo hasta congelarte los huesecillos. Alguna vez que te has quedado a dormir, no te atreves ni a salir de la alcoba: te pasas la noche sudando debajo de las sábanas, y esperas que amanezca para ir al cuarto de baño. No te asustes, querido, no temas, nadie te hará daño.

Hoy te sientes con fuerza y me has pedido que te abra la Segunda de las Puertas. Estás preparado para lo peor después de haber visto la Sala de Tortura que se escondía tras la Primera Puerta. ¿Seguro que te atreves? ¿No quieres dejarlo para otra ocasión? ¡Quién sabe lo que habrá allí dentro! Está bien, ya que insistes, aquí tienes la llave… Abre… Abre…

¿Qué ocurre? ¿No se abre? ¿Seguro? ¡Espera, espera, que te cargas la cerradura! ¡Deja de hacer fuerza! Trae aquí, deja que pruebe yo… Claro, ha pasado tanto tiempo que el moho y las telarañas no permiten que la llave gire con facilidad. Pero no es nada que no se pueda arreglar con un poco de aceite… Vuelvo enseguida… Aquí estoy, eso es, un poquito de Réflex, y arreglado. Trata de abrir ahora… Ya, ya gira…

¡Ah! ¡Esta luz! ¡Qué intensidad! ¡De pronto, el Castillo se ha iluminado con un poderoso rayo amarillento y rojizo que se proyecta desde la estancia que acabas de descubrir! Adelante, entremos… ¿Cuál era la función de esta sala? ¡Aquí no hay más que armas! ¡Menudo arsenal! ¡Espadas toledanas, picas de Flandes, flechas indígenas, armaduras medievales, mosquetones, florines, trabucos, mazas, winchesters! ¡Parece el Alcázar de Segovia! ¡Qué variedad de fusiles de asalto: Kalashnikov, Cetme, M-16, Beretta, Sturmgewehr! ¡Cuántas pistolas y silenciadores, allí, en las vitrinas! ¡Cuidado no tropieces con estas cuatro balas de cañón! ¡Mira, un retrato de Napoleón conmemorativo de la batalla de Austerliz! ¡Y que me aspen si eso no son los restos de un avión triplano! En la hélice tiene grabadas las iniciales B. R. (¿Barón Rojo?) ¡Esto tiene que valer un pastón!… Un momento, ¿qué son estos documentos escritos con caracteres griegos?… Parecen manuscritos de Arquímedes, planos de aquellos gigantescos espejos cóncavos con los que incendió la flota romana… Interesante… ¿Qué más hay por aquí? Una colección de soldaditos de plomo, películas y documentales de la Segunda Guerra Mundial, el juego del “Estratego”, condecoraciones militares, un traje de cosaco… Está todo bastante guarro y desordenado, y hay manchas rojas como las del Paintball por todas partes… Oye, ¿y qué me dices de esa maqueta de bomba nuclear, con su lanzadera y todo? Está reproducida hasta el más mínimo detalle… ¡Hay que ver cómo se las gastaban estos antepasados míos! ¡Si hasta tienen un póster del Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, dándole un puñetazo a un camello en aquella escena inolvidable de “Conan El Bárbaro”! ¡Angelitos!

Pero…, ¿dónde te has metido? ¡Eh, tú, vuelve aquí! ¡No te asustes!…