Comentarios de texto

Platón

Puntuación: 4 de 5.

Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, [comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada-prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol;](1) [ compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible,] (2) y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que [lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la idea del Bien.] (3) Una vez percibida, ha de concluirse que [es la causa de todas las cosas rectas y bellas,] (4) que [en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta,] (5) y que [en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia,] (6) y que [es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público] (7)

(PLATÓN, La República, Libro VII, 517a-d, en PLATÓN, Diálogos IV. La República, trad. De Conrado Eggers, Madrid, Gredos, 1986, p. 342).

Imagen de Platón

Contexto: Platón es un filósofo ateniense que vivió en el llamado “siglo de Pericles” (V a. de C.) y que sufrió las calamidades de las Guerras del Peloponeso, contra Esparta.

Tema: la Idea del Bien.

Ideas principales:

  1. El mundo que percibimos habitualmente y su sol son como la caverna y su fuego.
  2. El mundo de las ideas corresponde al exterior de la caverna.
  3. La idea del Bien es la contemplación final del sol por parte del liberado, del filósofo.
  4. La idea del Bien es causa del Derecho (la justicia, lo recto) y de la Belleza.
  5. La idea del Bien es el fundamento del mundo material.
  6. La idea del Bien hace posible la ciencia y la lógica.
  7. La idea del Bien es necesaria para la ética y para la política.

Relaciones entre ideas:

Las ideas 1 y 2 constituyen premisas para una primera conclusión, representada por la idea 3. De la idea 3 (de la percepción de la idea del Bien) se siguen, a su vez, las conclusiones finales expresadas en las ideas 4, 5, 6 y 7. En símbolos:

(1 ˄ 2) → 3

3 → (4 ˄ 5 ˄ 6 ˄ 7)

Explicación:

Para Platón, hay dos segmentos que configuran el entendimiento humano: la ciencia y la opinión. El interior de la caverna representa el mundo sensible (opinión-doxa); el exterior de la caverna representa el mundo de las ideas (ciencia-episteme).Cada segmento, a su vez, está dividido en dos partes. Las imágenes proyectadas en el fondo de la caverna constituyen un primer grado del conocimiento, la imaginación o conjetura (eikasía), mientras que el fuego y la contemplación de los objetos que llevan los porteadores configuran la creencia (pistis). Ya fuera de la caverna, en una región no perceptible por los sentidos, sino únicamente por la razón, la visión de los reflejos de las cosas naturales representan el dominio de las ciencias matemáticas (dianoia), que deducen sus teoremas a partir de hipótesis. El estadio más avanzado del conocimiento humano es la dialéctica, una intuición pura (nóesis) que contempla directamente las esencias de las cosas, las ideas, y que en el mito se corresponde con la visión de los seres naturales, de las estrellas y del sol, que representa la idea del Bien.

La salida de la oscuridad, del error, de la ignorancia, es un abandono de la carne, del cuerpo, del mundo material, corruptible, imperfecto, de los sentidos. El conocimiento de las ideas es la luz que ilumina y organiza el mundo aparente e ilusorio y va elevando el alma hasta el “ámbito de lo inteligible”. La diléctica (ciencia del sabio, del filósofo) es el proceso de síntesis que reduce lo múltiple a lo uno, de manera que no se trata tanto de estudiar más contenidos como de saber estructurarlos, adquiriendo la capacidad para moverse por todo el sistema de la ciencia. Al final de este proceso de abstracción hay una sola Idea, de la que dependen todas las demás, sol y fundamento del mundo sensible. Contemplar esta idea del Bien es percibir la totalidad de las cosas (a lo que todo se reduce, lo que tienen en común); entonces se conoce lo verdadero, lo bello, lo justo, la diferencia entre el bien y el mal. Sólo aquel que se esfuerza en contemplar al mundo en esta síntesis global (“el logos es sinóptico”) puede gobernarse a sí mismo y a los demás.

Actualidad:

Este texto inaugura la concepción inseparable de la civilización occidental de que hay dos mundos: uno de los sentidos, imperfecto, y otro invisible, incorruptible y eterno, que da el sentido al primero. La idea del Bien se convertiría en el cristianismo en Dios Creador, y en la actualidad, tal vez, en la Declaración de los Derechos Humanos. Este Bien es en todas las épocas un modelo objetivo de comportamiento público y privado y actúa como un ideal que, aunque no se cumpla, o precisamente por ello, dirige los comportamientos y los somete a juicio, premiando y castigando según los casos. Aquí más que nunca, se advierte que la historia de la filosofía no consiste en una memorización de las opiniones pasadas, sino de volver a reflexionar lo que aún permanece entre nosotros, con el fin de tomar una decisión sobre nuestro destino. La historia de Occidente es la historia del Bien de Platón.

En cuanto a la educación de los gobernantes actuales, y si es que tienen que conocer el bien antes de poder practicarlo, considero que distan mucho de ser educados en la contemplación de las ideas, sino más bien entrenados para responder al movimiento de las sombras; desde luego, no están sometidos a la condición de no tener propiedad privada, por lo que sus ocupaciones no siempre se centran en comprender “lo Uno” -lo que reúne a todos los hombres en un bien común-, sino más bien en practicar las técnicas sofistas de manipulación de la opinión pública, convirtiendo la política en una lucha por el poder a corto plazo. Tal vez incluso esto sea el resultado de “la muerte de Dios” de Nietzsche, que significa que el hombre ha dejado de creer en ideales, en utopías, en la idea de que haya un bien objetivo capaz de proporcionar un sentido total a la existencia.