Comentarios de texto

Hume

Puntuación: 3 de 5.

Cuando un hombre denomina a otro su enemigo, su rival, su antagonista, su adversario, se entiende que habla el lenguaje del egoísmo y que expresa sentimientos que le son peculiares y que surgen de su propia situación y de circunstancias particulares.] (1) [Pero cuando otorga a cualquier hombre los epítetos de vicioso, odioso o depravado, habla entonces otro lenguaje, y expresa sentimientos con los que espera que todo su auditorio estará de acuerdo.] (2) [Por lo tanto, aquí debe apartarse de su situación privada y particular, y debe escoger un punto de vista que sea común a él y a los demás. Debe mover algún principio universal de la constitución humana y pulsar una cuerda en la que toda la humanidad esté de acuerdo y en armonía.] (3) [Si, por tanto, quiere decir que este hombre posee cualidades cuya tendencia es perniciosa para la sociedad, ha escogido este punto de vista común, y ha tocado el principio de humanidad en el que todos los hombres concurren en cierto grado.] (4)

(D. HUME, Investigación sobre los principios de la moral, Sección IX, 1. Trad. de Gerardo López Sastre. Madrid, Austral, 199, pp. 144-145).

Retrato de David Hume

Contexto: Hume es un filósofo empirista de principios del siglo XVIII que negaba que entre dos hechos pudiera establecerse una conexión necesaria. Su época se corresponde con la Enciclopedia francesa, en el inicio de la Ilustración, en su afán de conducir al hombre hacia la luz de la razón.

Tema: Los sentimientos comunes, fundamento de la moralidad.

Ideas principales:

  1. No salimos de la esfera de las emociones particulares del yo cuando denominamos a alguien “enemigo”.
  2. Nos adentramos en la esfera de las emociones que la sociedad comparte cuando denominamos a alguien “inmoral”.
  3. En mayor o menor grado, todos tenemos una misma constitución emocional.
  4. “Malo” es aquello que pone en peligro la cohesión social.

Relaciones entre ideas:

Con el fin de establecer la estructura del texto procedo a establecer una correspondencia entre el texto y las ideas que he señalado anteriormente:

TextoIdea
“Cuando (…) circunstancias particulares”:1
“Pero cuando (…) de acuerdo”2
Por lo tanto (…) y en armonía”:3
“Si, por tanto (…) en cierto grado”:4

La estructura del texto sería: 1 – 2 – 3 – 4

Finalmente, del análisis de los nexos presentes en el texto (explícitos y no explícitos), la relación entre ideas quedaría de la siguiente forma: La idea 3 (todos tenemos el mismo aparato emocional) es una consecuencia de las ideas 1 (lenguaje del egoísmo) y 2 (lenguaje de la sociedad). La idea 4 (malo es lo que va contra el todo social establecido), a su vez, es una consecuencia de la idea 3. En símbolos:

(1 ˄ 2) → 3

3  → 4

Explicación:

El emotivismo moral de Hume defiende que los predicados “bueno” y “malo” nacen de los sentimientos que una comunidad de hombres comparte. La moral no nace de la razón, sino de los afectos, de las emociones. Una cosa es “lo que es”, y otra “lo que debe ser”. Al mundo del ser pertenecen las descripciones científicas, que pueden ser verdaderas o falsas. Al mundo de lo que debe ser pertenece la ética, que no describe, sino que valora, por lo que sus proposiciones no son ni verdaderas ni falsas.

Además, los juicios éticos van más allá de la perspectiva particular de quien observa una acción, ya que nadie llama inmoral a otro porque comparta sus mismos objetivos, y sólo uno pueda conseguirlos. Si un hombre pega a su padre o a su mujer, si estafa, abusa de poder o roba, esa acción se cataloga de “mala” o “inmoral” porque su ejecución pone en peligro a la sociedad misma, al todo, y no solo al individuo que la contempla. (La sociedad dejaría de existir si nadie cumpliera sus promesas, por ejemplo). Igualmente, una acción es buena cuando beneficia a la colectividad, cuando está “bien vista”.

Por último, Hume señala que todos los hombres estamos constituidos afectivamente de la misma manera, y que, en el fondo, sentimos agrado o repulsión por las mismas cosas. Ver las imágenes del terremoto de Haiti nos conmueve a todos, con independencia de nuestra nacionalidad, y hace que más o menos todos sintamos la misma compasión, piedad o llanto.

Actualidad:

Aún se sigue discutiendo si la bondad o maldad de un acto depende de los sentimientos (de nuestras inclinaciones naturales), o de la razón (de la conciencia del deber, que diría Kant). Si la moral dependiera de nuestros sentimientos, de nuestras emociones, del corazón (como defiende Hume), todos tendríamos una manera de valorar particular, subjetiva, y, aunque pudiéramos llegar a ponernos de acuerdo en determinados sentimientos “universales”, no podríamos fundamentar unos derechos y deberes racionales. La compasión, la piedad, sufrir con los demás, o cualquier otro tipo de solidaridad patológica (basada en la sensibilidad) pueden ayudar, en algunos casos, a que se consiga una verdadera ética basada en conceptos racionales; pero en otros casos, puede resultar perjudicial, cuando somos injustos basándonos, precisamente, en los sentimientos. Hay personas que donan grandes fortunas a Instituciones benéficas, y que no pagan impuestos, o lo hacen en paraísos fiscales; hay otras personas que por naturaleza no son felices ayudando a los demás, que se niegan –por ejemplo- a dar limosnas, pero que sin embargo ven la racionalidad de la ley a la hora de pagar impuestos que ayuden a los más necesitados, o a que exista una verdadera igualdad de oportunidades. ¿No hay mujeres que no denuncian a los maridos que los maltratan porque les “quieren”? ¿No sería lo bueno aquí denunciar, con independencia de lo que digan los afectos?