Comentarios de texto

Habermas

Puntuación: 3 de 5.

[[Cuando hay un debate ético en el que participan personas de diferentes credos religiosos y diferentes culturas] las perspectivas iniciales de los participantes, que tienen su raíz en su propia religión y cultura, van “descentrándose”[los participantes van dejando de ver todo desde su propia perspectiva para ir poniéndose en el lugar de los otros] cada vez con más fuerza […] a medida que el proceso de interrelación mutua de las diferentes perspectivas se va acercando a la meta de la inclusión completa.] (1)[Resulta interesante constatar que la práctica de la argumentación ética apunta ya, por su propia dinámica, en esta dirección de que el participante en un debate ético salga de su propia y exclusiva posición para incluirse en la posición del otro. ] (2)[Si atendemos al punto de vista del diálogo, bajo el cual sólo obtienen aceptación aquellas normas morales que son igualmente buenas para todos, ] (3)[el discurso racional aparece como el procedimiento más apropiado [para resolver un conflicto ético] ] (4), [ya que se trata de un procedimiento que asegura la inclusión de todos los afectados y la consideración equitativa de todos los intereses en juego. ] (5)

(J. HABERMAS, “Acción comunicativa y razón sin trascendencia”, en Entre naturalismo y religión, Trad. P. Fabra. Barcelona, Paidós, 2006, p. 55)

Fotografía de Habermas

Contexto: Habermas es un premio Príncipe de Asturias que vive la reconstrucción de Alemania por los aliados después de la segunda guerra mundial. Parte de la Escuela de Frankfurt, y desde una posición crítica aborda temas como el nacionalismo, la inmigración, el multiculturalismo o la ciencia.

Tema: El diálogo, procedimiento para la resolución racional de los conflictos éticos.

Ideas principales:

  1. En el auténtico diálogo ético se produce el paso de las subjetividades iniciales a una objetividad inclusiva final.
  2. Hay un movimiento de empatía hacia el otro en estos debates sobre las normas de comportamiento básicas.
  3. Los resultados de un diálogo en condiciones de igualdad tienen validez universal.
  4. De los procedimientos de la ética discursiva resulta el bien común de los participantes, al cual deben comprometerse.
  5. Bueno es aquello que considera los intereses ajenos como propios.

Relaciones entre ideas:

TextoIdea correspondiente
“Cuando hay (…) inclusión completa”:1
“Resulta interesante (…) posición del otro”:2
Si atendemos (…) para todos”:3
“el discurso racional (…) conflicto ético”:4
ya que se trata (…) intereses en juego”:5

Este texto argumentativo y expositivo (donde predominan las funciones referencial y apelativa) tiene como conclusión la idea nº 4 (condiciones de simetría=bien común), a la cual se llega a través de dos fases. En la primera, se constata un hecho (idea 1) y una dinámica (idea 2). A partir de aquí se deduce la conclusión condicionada por dos ideas, la 3, que se une en el texto mediante un “Si”, y la 5, que aparece precedida por un “ya que”. En símbolos,

(1 ˄ 2) → [(3 ˄ 5) → 4]     

Explicación:

La ética dialógica de Habermas es una ética formal, que no dice qué es lo bueno, sino cómo obtenemos lo bueno. El procedimiento más adecuado para llegar al consenso sobre las normas morales que valgan universalmente es el diálogo racional, por el cual las perspectivas iniciales subjetivas debidos a la religión, normas, prejuicios y costumbres propios de cada cultura van siendo sustituidas por una percepción global de los otros (empatía, asertividad) hasta el telos de la inclusión completa de todos los intereses, encaminados a un bien común que decide derechos y deberes válidos universalmente de obligado cumplimiento para los participantes. Ello exige previamente que los participantes cumplen los mandatos del habla (“hazte comprender”, “da pruebas de lo que dices”, “respeta las normas del intercambio”, “no mientas”), así como las condiciones de simetría-igualdad (cualquiera puede argumentar y refutar cualquier afirmación) y cierta autocrítica a la hora de cuestionar los valores en los que uno ha sido educado. El diálogo tiende de modo natural a la generosidad y al entendimiento de todos los intereses, que ha de darse sin anomalías en la comunicación y sin manipulación o coacción, imparcialmente. (Ante un conflicto, la alternativa a la fuerza de los argumentos es el argumento del más fuerte: la guerra.)

Actualidad:

Vivimos en una revolución tecnológica permanente donde los mensajes y la información alcanzan los puntos más dispares del mundo en cuestión de milésimas. Tanto el acceso a los datos como la respuesta que el receptor emite han de estar regulados, en el sentido de que se permita una igualdad mínima de condiciones de acceso y la posibilidad crítica de responder dentro de unas reglas formales de intervención e intercambio. Y si el objetivo es lograr acuerdos en común que posteriormente hayan de ser decididos y votados colectivamente tiene mucho sentido que haya que ser claro, verídico, no engañar, y satisfacer el resto de requisitos que conducen hasta el bien común.

No obstante, es difícil pensar que en las mesas de negociación locales o internacionales los representantes de lobbies, países o sectores empaticen y se pongan en el lugar de los otros, ya que en tal caso perderían su puesto negociador como interlocutores de los intereses y corporaciones que supuestamente tienen que defender. El diálogo sincero y que intenta solucionar los problemas parece más difícil de alcanzar que nunca, justamente porque los interlocutores no salen de su perspectiva particular.