Comentarios de texto

Tomás de Aquino

Puntuación: 3 de 5.

Para la salvación humana fue necesario que, además de las materias filosóficas, cuyo campo analiza la razón humana, hubiera alguna ciencia cuyo criterio fuera lo divino.] (1) [ Y esto es así porque Dios, como fin al que se dirige el hombre, excede la comprensión a la que puede llegar sólo la razón. Dice Isaías 64,4: ¡Dios! Nadie ha visto lo que tienes preparado para los que te aman. Sólo Tú. ] (2) [El fin tiene que ser conocido por el hombre para que hacia Él pueda dirigir su pensar y su obrar.] (3) [Por eso fue necesario que el hombre, para su salvación, conociera por revelación divina lo que no podía alcanzar por su exclusiva razón humana.] (1) Más aún. [Lo que de Dios puede comprender la sola razón humana, también precisa la revelación divina, ya que, con la sola razón humana, la verdad de Dios sería conocida por pocos, después de muchos análisis y con resultados plagados de errores.] (4) [Y, sin embargo, del exacto conocimiento de la verdad de Dios depende la total salvación del hombre, pues en Dios está la salvación.] (5) [Así, pues, para que la salvación llegara a los hombres de forma más fácil y segura, fue necesario que los hombres fueran instruidos acerca de lo divino, por revelación divina.] (6) [Por todo ello se deduce la necesidad de que, además de las materias filosóficas, resultado de la razón, hubiera una doctrina sagrada, resultado de la revelación.] (1)

(TOMÁS DE AQUINO, Suma de Teología, I, c. 1, art. 1, trad. de José Martorell, Madrid, B.A.C., 2001, pp. 85 – 86.)

Contexto: Santo Tomás de Aquino representa, en el siglo XIII, el apogeo de la Escolástica, la gran síntesis entre cristianismo y filosofía griega, en una época donde se traducen desde Toledo o Sicilia las obras de Euclides, Ptolomeo, los filósofos árabes y Aristóteles.

Tema: Necesidad del Dogma

Ideas principales:

1. Para la salvación, además de la Filosofía, es necesaria la Teología.

2. La razón no alcanza a intuir la esencia de Dios.

3. El hombre necesita un sentido, una razón última para pensar y para actuar.

4. La Filosofía no es infalible, y lo que llega a conocer de Dios sólo es accesible a pocas personas.

5. El hombre necesita conocer exactamente cuál es la verdad de Dios y qué exige de él.

6. La Revelación (lo que de Dios sabemos a través de los textos sagrados y de la infalibilidad del Papa) proporciona un camino seguro hacia la salvación.

Relaciones entre ideas:

1 es la tesis del texto, la idea que se trata de demostrar. Para ello Santo Tomás utiliza dos caminos. Uno, a través de las ideas 2 (que incluye una cita de Isaías) y 3. Otra vía es a través de las ideas 4, 5 y 6. En símbolos (donde “x → y” significa x es premisa para la conclusión y):

(2 ˄ 3) → 1

(4 ˄ 5 ˄ 6) → 1

Explicación:

Para Santo Tomás, razón y fe, filosofía y religión, no son incompatibles; todo lo contrario: como dones de Dios, ambas son necesarias: allí donde no llega la razón humana, que tiene como ámbito natural los fenómenos que podemos percibir a través de los sentidos, se encuentra la religión, la fe, el ámbito del misterio. Como seres limitados que somos, no podemos intuir a priori la esencia de Dios, aunque sí –a través de las cinco vías, mediante un gran esfuerzo intelectual no accesible a todos los hombres- demostrar su existencia, o conocer la ley natural: la participación de los hombres en la ley divina (“no matarás”, “no robarás”, etc.)

Sin embargo, más allá del ámbito de la razón y de los preámbulos de la fe (Teología Natural), necesitamos los dogmas cristianos y la revelación presente en los textos sagrados para conocer de manera clara en qué debemos creer con el fin de dotar a nuestra vida de un sentido que de otra manera no tendríamos. La fe, la creencia en cosas que no pueden demostrarse empíricamente (“resurrección de Cristo, “Inmaculada Concepción”, “Juicio Final”), es el impulso que hace que nuestros pensamientos y nuestros actos estén dirigidos a un fin último sin equivocación posible. La religión es una mensaje de salvación para todos los hombres, mientras que la filosofía lo es sólo para unos pocos. (¿Qué sería si no de los discapacitados intelectuales, o de quien no ha tenido oportunidad de educación? ¿Acaso la ciencia no falla nunca?) Es necesaria, por tanto, la Teología Revelada, para que el hombre supere el pecado original, su culpa, y se reconcilie con Dios.

Actualidad:

Hoy en día, considero que las posiciones entre fe y razón están más cerca de los dialécticos (quienes pretenden reducir la fe a la razón) o de los antidialécticos (quienes piensan que únicamente la fe es importante) que a la postura ejemplificada en Santo Tomás, según la cual hay una perfecta armonía entre fe y razón, entre los caminos de la ciencia empírica y la religión. Los conflictos entre Iglesia y Estado, a través de temas tan complejos como el aborto, los matrimonios homosexuales, la eutanasia o el divorcio, enfrentan más que nunca a los partidarios del laicismo (defensa de la no presencia de la religión en los actos públicos) con una comunidad de creyentes a la defensiva que considera que sin los valores cristianos no puede existir sociedad.

Este conflicto permanente entre los poderes entre Iglesia y Estado se traduce también en una separación radical entre ciencia y Teología, entre la teoría de la evolución de Darwin y el creacionismo, entre la “Educación para la ciudadanía” y la enseñanza religiosa, entre los valores civiles decretados por el Estado como obligatorios y los contenidos del dogma, irrenunciables para los creyentes. La posición de Santo Tomás enseña a superar las perspectivas enfrentadas y a preocuparse por encontrar una síntesis global que permita mantener la verdad (tal vez parcial) de estas dos posturas que se presentan como excluyentes. El diálogo entre culturas, propio de la globalización, exige esta comprensión recíproca que podría iniciarse, por ejemplo, en esa intersección que según Santo Tomás existe entre la fe y la razón: la ley natural, los valores comunes que todos estarían dispuestos a defender.