Comentarios de texto

Galileo

Puntuación: 5 de 5.

Persistiendo, pues, en su primera decisión de desprestigiarme a mí y a mis cosas por todos los medios posibles] (1…), [sabiendo cómo yo en mis trabajos de astronomía y de filosofía sostengo, sobre la constitución de las partes del mundo, que el Sol, sin cambiar de lugar, permanece ubicado en el centro de las revoluciones de las esferas celestes, y que la Tierra que se mueve sobre sí misma, gira en torno a él] (2) [; y además oyendo que voy confirmando tal posición, no sólo refutando los argumentos de Ptolomeo y de Aristóteles, sino aportando otros muchos en su contra, y especialmente algunos referidos a los efectos naturales, cuyas causas tal vez no puedan explicarse de otra forma, y otros astronómicos dependientes del conjunto de los recientes descubrimientos celestes, los cuales claramente refutan el sistema ptolemaico y concuerdan y confirman admirablemente esta posición](3) [; y tal vez desconcertados por la reconocida verdad de otras proposiciones afirmadas por mí, distintas de las comúnmente sostenidas,](4) [y desconfiando ya de su defensa, mientras permaneciesen en el campo filosófico, se han decidido a intentar proteger las falacias de sus discursos con la capa de una fingida religión y con la autoridad de las Sagradas Escrituras, utilizadas por ellos con poca inteligencia, para la refutación de razonamientos ni entendidos ni conocidos.] (…1)

(GALILEO, Carta a Cristina de Lorena, trad. M. González, Madrid, Alianza, 1987, pp. 64-65).

Galileo

Contexto: Galileo es un matemático, físico y filósofo italiano que participa activamente en la Revolución Científica del siglo XVI. Fue obligado a abjurar públicamente de sus creencias por defender el modelo de Copérnico frente al de Ptolomeo.

Tema: La Tierra se mueve; o mejor: “Eppur si muove” (“Y, sin embargo, se mueve”.)

Ideas principales:

  1. No se puede utilizar el Génesis contra el telescopio.
  2. La Tierra gira alrededor del Sol con un movimiento de traslación y otro de rotación.
  3. Hay pruebas empíricas a favor del heliocentrismo y en contra del geocentrismo.
  4. Las nuevas leyes de la Cinemática justifican teóricamente el modelo de Copérnico.

Relaciones entre ideas:

TextoIdea correspondiente
“Persistiendo, pues (…) medios posibles” y “y desconfiando ya (…) ni conocidos”:1
“sabiendo cómo yo (…) en torno a él”:2
“; y además oyendo (…) esta posición”:3
“; y tal vez desconcertados (…) comúnmente sostenidas”:4

Estructura del texto: 1 (primera parte) – 2 – 3 – 4 – 1 (segunda parte)

Relaciones lógicas (donde “x → y” significa que x es premisa para la conclusión y):

3 y 4 son dos premisas fundamentales que dan lugar a 2 y a 1. En símbolos,

(3 ˄ 4) → (2 ˄ 1)

Explicación:

En ciencia, la verdad es la correspondencia entre lo que dice la teoría y la realidad, con independencia de cualquier otro tipo de autoridad que no sea la comparación entre los hechos y las predicciones teóricas. Si las observaciones empíricas coinciden con las previsiones de una teoría científica se dice que la teoría es confirmada. Ahora bien, cuando un hecho (los resultados de un experimento, por ejemplo) no concuerda con lo que dice una teoría aceptada, los científicos siempre prefieren reajustar algunos principios de la teoría antes que refutarla completamente, y darla por falsa, ya que muchos hechos científicamente asimilados se quedarían sin explicación.

En este texto, Galileo defiende que los descubrimientos celestes realizados por el telescopio (las fases de Venus, los satélites de Júpiter, las nuevas estrellas o las manchas en la Luna y el Sol) y las nuevas leyes de la Física Matemática (principio de inercia, sistemas de referencia, movimientos relativos) prueban ya de modo concluyente la falsedad de los modelos astronómicos de Ptolomeo, y la verdad del modelo de Copérnico. Además, la teoría de Copérnico explica lo que era capaz de explicar la teoría geocéntrica de Ptolomeo, con lo que no se pierden hechos ya sistematizados. Hay que abandonar, por tanto, la idea de que la Tierra reposa en el centro del Universo, y aceptar su movimiento alrededor del sol. Quien dude de esta proposición, que lo haga presentando pruebas empíricas, científicas, observaciones que intenten refutar el modelo, y no acudiendo a otras instancias como el Antiguo Testamento.

Actualidad:

La filosofía de la ciencia actual subscribiría que una teoría cientíca tiene consecuencias observables, que una teoría se ve confirmada cuando lo que predice se cumple en la realidad, y que el progreso científico consiste en la sustitución de unos modelos científicos que han dejado de funcionar por otros más precisos que tienen en cuenta las nuevas observaciones y medidas de la época. Además, el texto plantea el problema de cuándo definitivamente “falsar” (en palabras de Popper) los principios fundamentales de la teoría antigua, de manera que los modelos futuros se construyan a partir de la nueva teoría, más eficiente desde el punto de vista empírico (es decir, capaz de explicar más hechos).

Por otro lado, la historia de la ciencia, que tradicionalmente había considerado casi cosa de “superstición” la permanencia del modelo geocéntrico, se abre actualmente a posibilidades mucho más ricas, estudiando las causas empíricas reales por las que hasta la Revolución Científica se consideraba que era la Tierra la que permanecía en el centro del Universo (la ausencia de paralaje estelar, o la piedra arrojada desde una torre). También Galileo estaba equivocado: el Sol no es el centro del Universo, las trayectorias de los planetas no son ciruculares, sino elípticas, y la inercia es para movimientos rectilíneos, no circulares. De lo que no cabe duda es que la ciencia, como dice Galileo, tiene sus propios criterios internos de verificación, confirmación y refutación de teorías, de modo que la racionalidad del proceso científico depende exclusivamente de la correspondencia de los hechos con la teoría, y no de otras autoridades.

Digamos finalmente que la Iglesia no rehabilitaría a Galileo hasta 1992, cuando Juan Pablo II pidió perdón por la sentencia injusta.