Comentarios de texto

Descartes

Puntuación: 2 de 5.

Así, a causa de que nuestros sentidos nos engañan algunas veces, quise suponer que no había ninguna cosa que fuera como las imágenes que ellos nos transmiten de esa cosa.](1) [Y como hay hombres que se equivocan al razonar, incluso en cuanto a las cuestiones más simples de la geometría y cometen en ellas razonamientos falsos, juzgando que yo estaba expuesto a equivocarme como cualquier otro, rechacé como falsas todas las razones que había tomado antes por demostradas.] (2) [En fin, considerando que todos los pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos nos pueden venir también cuando dormimos, sin que haya ninguno que, por tanto, sea verdadero, resolví fingir que todas las percepciones que hasta entonces habían entrado en mi mente no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños.] (3) [Pero enseguida me di cuenta de que, mientras quería pensar así que todo era falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad pienso luego existo era tan firme y tan segura que hasta las más extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de hacer tambalear, juzgué que la podía recibir sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que buscaba.] (4)

(R. DESCARTES, Discurso del método, IV).

Retrato de Descartes

Contexto: Descartes es un científico y filósofo francés del siglo XVII, máximo representante del racionalismo continental y fundador de la Filosofía Moderna. Tras sentirse decepcionado por la filosofía escolástica se propone un método científico basado en la evidencia, el análisis, la síntesis y la verificación.

Tema: El escepticismo termina con la autocerteza del Yo.

Ideas principales:

  1. No hay garantía de que las impresiones sensibles se correspondan con sustancias reales. (La realidad de una cosa se agota en la percepción que tengo de ella.)
  2. Un Genio Maligno puede haberme programado para el error, incluso en matemáticas.
  3. La vida puede ser un sueño, una sombra, una ficción.
  4. No obstante, hay una certeza universal: Si dudo, pienso; si pienso, soy.

Relaciones entre ideas:

El texto se estructura en las siguientes partes: en primer lugar, desde “Así …” hasta “de esa cosa” tenemos la primera idea principal número 1: se rechazan los sentidos como fuente de información infalibe. Desde “Y como hay hombres …” hasta “antes por demostradas” se corresponde con la idea principal número 2: incluso cuando creo que entre dos puntos la distancia más corta es la línea recta puedo estar equivocado. Desde “En fin, considerando…” hasta “ilusiones de mis sueños” se pone en duda que la realidad y el sentido del mundo, que bien puede ser una ilusión o una pesadilla. Desde “Pero enseguida…” hasta el final del texto se señala la idea principal nº 4: se puede dudar de todo, excepto de que quien duda piensa y, por lo tanto, existe, al menos como mente. Las relaciones entre ideas siguen el camino que marca la duda radical de Descartes: los candidatos a la evidencia (mundo sensible, mundo lógico-matemático, mundo de la vida -ideas 1, 2 y 3) se van poniendo entre paréntesis hasta alcanzar un principio absoluto de certeza, el Yo pensante –idea 4.

Explicación:

Descartes, cansado de las discusiones escolásticas, se propone un método que permita el progreso de la ciencia sin que se pongan en duda los conocimientos ya adquiridos. Para ello, toma el modelo de la Geometría de Euclides (cinco axiomas evidentes a partir de los cuales se demuestra el cuerpo de teoremas) y busca un principio evidente, no sometido a duda, sobre el que pueda edificarse el conjunto de la ciencia sin posibilidad de error. En la búsqueda de ese criterio de certeza, Descartes somete a una duda metodológica (puesta entre paréntesis: epojé) todo cuanto hasta el momento ha podido tener validez en el mundo. Empieza dudando de las “verdades” que ha recibido en su educación, de los datos de los sentidos (que con frecuencia me engañan), de si estoy soñando o despierto, o incluso de las proposiciones matemáticas, que tan evidentes nos parecen. Es posible, dice Descartes en este punto, que exista un Genio Maligno que me haya programado para que siempre me equivoque, incluso cuando sumo dos y dos. (La infinita bondad de Dios no es, de momento, evidente.)

En este proceso de descomposición del mundo sólo me queda la conciencia de mi yo pensante, algo de lo que nadie puede dudar: Si dudo, pienso, y si pienso soy (cogito ergo sum); “pienso, luego existo”, dice Descartes en el texto. La certeza del yo, de que soy algo que piensa, quiere, duda, entiende, afirma, es la primera evidencia que se manifiesta con claridad y distinción, y el principio que buscábamos. Yo soy una mente que existe. La mente es la sustancia pensante (res cogitans), cuyo atributo es el pensamiento. Después, la segunda idea evidente será la de Dios (res infinita), y la tercera sustancia el espacio tridimensional (res extensa), la materia, pura extensión sin pensamiento, sometida a las leyes de la mecánica.

Actualidad:

Desde Descartes, el ser se mide por el pensar: se conocen las ideas, no las cosas: la objetividad se fundamenta desde la subjetividad. Desde la autocerteza del yo se construye el mundo, que pasa a convertirse en una representación, en una imagen: toda la realidad es sistematizada desde el yo-observador, o, mejor dicho, desde la puesta en común de las percepciones de los distintos “Yoes” pensantes. Por otra parte, la res cogitans o “cosa que piensa” es el alma humana, inmortal e indivisible, y entre sus facultades cuenta con la libertad y la voluntad, mientras que el cuerpo humano es la res extensa o materia, sometida a leyes mecánicas.

Ahora bien, la experiencia me dice que ambas están estrechamente relacionadas, a través del dolor que siento, por ejemplo, cuando algo me quema, o cuando un pensamiento (un recuerdo) tiene como efecto la sudoración o el aumento de la presión del corazón. Descartes pensó que ambas sustancias estaban unidas en el hombre a través de la glándula pineal (en el cerebro), pero nunca supo cómo se realizaba esta unión; este problema de la conexión entre el cuerpo y la mente (dualismo) sigue siendo problemático en la actualidad: ¿son reducibles los procesos mentales a procesos químico-físicos? ¿En qué momento las sensaciones se convierten en ideas? ¿En qué “lugar” del milagroso cerebro -el cual no deja de ser materia- surgen los conceptos? ¿O no hay tal lugar?