Comentarios de texto

Spinoza

Puntuación: 3 de 5.

Para que las supremas autoridades del Estado conserven mejor el poder y no haya sediciones, es necesario conceder a los hombres la libertad de pensamiento y gobernarlos de tal forma que, aunque piensen de distinta manera y tengan ideas manifiestamente contrarias, vivan en concordia.] (1) [Es indudable que esta forma de gobernar es la mejor y la que tiene menos inconvenientes, pues concuerda mejor con la naturaleza de los hombres.] (2) [En efecto, en el estado democrático (que es el que más se acerca a lo natural) todos acuerdan actuar según leyes comunes, pero no pensar igual;] (3)[es decir, como todos los hombres no pueden pensar y razonar igual, han pactado que lo que recibiera más votos tuviera fuerza de ley y que podrían cambiar esa ley si encontraban algo mejor.] (4) [Así pues, cuanta menos libertad para expresar su opinión se concede a los hombres, más lejos se está de lo más natural y, por tanto, con más violencia se gobierna.] (5)

(B. SPINOZA, Tratado Teológico-Político, cap. XX).

Retrato de Spinoza

Contexto: La época de Spinoza (s. XVII) se corresponde con la Guerra de los treinta años (1618-48), en el siglo de oro de Holanda, país que se caracterizaba por su tolerancia religiosa y de pensamiento.

Tema: La libertad de opinión, derecho fundamental en democracia.

Ideas principales:

  1. La supervivencia del Estado va ligada al derecho de los ciudadanos a expresar sus ideas.
  2. Lo natural es la diversidad de opiniones, no la unanimidad.
  3. En democracia, se puede pensar lo que se quiera, pero no actuar como se quiera.
  4. Las leyes se aprueban por mayoría, y pueden mejorarse (no son definitivas).
  5. Imponer las creencias es propio de una dictadura.

Relaciones entre ideas:

El texto se estructura en las siguientes partes. Desde “Para que…” hasta “…vivan en concordia” tenemos la idea principal nº 1: los Estados que impiden el derecho a la palabra no perduran en el tiempo; por tanto, hay que compatibilizar armonía social y diversidad de opiniones. Desde “Es indudable…” hasta “…naturaleza de los hombres” tenemos la idea principal nº 2: no se puede evitar que los hombres tengan pensamientos distintos sobre las más variadas cuestiones; lo antinatural es que todos pensemos igual. Desde “En efecto…” hasta “…no pensar igual” se señala la idea principal nº 3, clave en el texto, y que constituye la razón de las anteriores: el derecho a opinar -propio de las democracias- no es derecho a actuar según el propio criterio. Desde “es decir…” hasta “…algo mejor” expresa la idea nº 4, que es una explicación de la anterior: se aprueba lo que dice la mayoría, pero las leyes son revisables por una nueva mayoría. Por último, desde “Así, pues…” hasta “se gobierna” se corresponde con la idea nº 5: a mayor violencia, menor libertad de opinión. Es la conclusión del texto.

En símbolos:

3 → (2 ˄ 1)

4 → 3

(1 ˄ 2 ˄ 3 ˄ 4) → 5

Explicación:

El Estado se crea mediante un pacto social por el que los hombres renuncian a su libertad natural, por la que están legitimados a hacer lo que quieran, allí hasta llegue su fuerza y su poder, y ganan la libertad civil, por la que se comprometen no hacer a los demás lo que no les gustaría que les hicieran a ellos, y a respetar el derecho de los demás como si fuera el suyo propio. En una democracia, donde todos o la mayoría de la población gobierna y legisla, el compromiso ciudadano es el de respetar y cumplir lo que dice la mayoría, ya que las decisiones se toman colectivamente, y pertenecen tanto a los que votan a favor como a los que votan en contra. Uno no puede hacer lo que quiera, siguiendo su propia voluntad, sino que tiene que respetar las leyes, fruto de la voluntad colectiva.

Ahora bien, en ningún caso esto supone la renuncia un derecho tan fundamental como el de la libertad de expresión. Lo natural es la discrepancia, y que cada uno piense de manera distinta, de manera que aporte al conjunto su perspectiva particular de los asuntos que se discuten. Justamente, la participación política, la negociación y el respeto a otras opiniones es la esencia de la democracia. Además, las decisiones políticas son revisables, y las leyes siempre pueden mejorarse. No se pueden imponer las creencias, por decreto, de forma que todos pensemos de la misma manera; eso sería ir contra la naturaleza humana, propio de los totalitarismos, en los que el Estado acaba aniquilándose a sí mismo.

Actualidad:

En principio, este interesantísimo texto de Spinoza legitima la libertad de conciencia, pero no la objeción de conciencia: piensa como quieras, pero actúa como te dice la mayoría de los votos, ya que las decisiones son colectivas, y todos, incluso los que han votado en contra, deben acatar el resultado de la votación. Otra cosa ocurre cuando una mayoría decide ir contra los derechos fundamentales de la minoría, aunque sea de una sola persona. Es evidente que la obediencia a las leyes termina cuando éstas dejan de serlo, y se convierten en decretos arbitrarios que afectan el contenido del pacto social original, es decir, a los derechos fundamentales que allí nos comprometimos a respetar. En tal caso, supongo que estaría legitimada la objeción de conciencia o la desobediencia civil.

También la libertad de expresión, según nos cuenta Spinoza en otro pasaje del mismo libro, tiene un límite, ya que no pueden tolerarse opiniones que vayan en contra, justamente, del contenido del pacto social, por el que nos comprometemos a respetar y hacer que se respeten los derechos de los demás si se respetan los nuestros. Una opinión que pretenda volver al estado de naturaleza no puede tolerarse, ya que supondría la desaparición del Estado y de la sociedad civil. Dentro de los márgenes de la razón, la libertad de opinión es algo sagrado.