¿Qué es esto de la Filosofía?

2. Dimensiones de la Filosofía

El ser humano se constituye a partir de distintas dimensiones que la mayoría de las ocasiones, en el día a día, nos aparecen como áreas o parcelas independientes que reclaman para sí la esencia fundamental del hombre. Así, la Matemática, la Lógica, la Física, la Biología, la Psicología, la Historia, el Arte, la Religión, la Política, la Sociología, el Derecho, la Economía, por ejemplo, ofrecen una imagen del hombre ajustado a los presupuestos desde los cuales investigan. Se llama reduccionismo al intento de reducir al hombre a una sola de estas dimensiones que constituyen lo fundamental de él. La Filosofía no tiene qué ser reduccionista; no puede decir que el hombre es únicamente uno de estos aspectos y negar, al mismo tiempo, los demás, o darles una importancia secundaria. La Filosofía ejerce la tarea de unificar las distintas parcelas que nos constituyen; es un saber general, global: un esfuerzo de síntesis, integrador, que no busca la especialización. Al fin y al cabo, el ser humano es uno; la Filosofía desarrolla sus contenidos desde la totalidad humana.

Un matemático no necesita preguntarse qué es el número para construir estructuras algebraicas. Un físico no necesita preguntarse qué es la naturaleza para construir modelos que permitan describir sistemas físicos. Tampoco un lingüista necesita saber qué es el lenguaje, del mismo modo que la Biología no necesita comprender qué es la vida. Ocurre igual con la historia, con la mente, con la sociedad. Las ciencias, para establecer fórmulas, para operar, no necesitan conocer cuál es el fundamento que las mueve. Simplemente, lo dan por sabido, por conocido, y después se ponen a explicar, a desarrollar su punto de vista. Lo que las ciencias digan acerca del hombre nos interesa sobremanera, pues una filosofía que no atienda a los resultados ni a las investigaciones que se llevan a cabo en la actualidad es una materia sin contenido, vacía, puramente especulativa. Nuestra actitud, en este sentido, tiene que ser de escucha. Ahora bien, nosotros sí tenemos que preguntarnos por aquello que las ciencias no se preguntan, por aquello que dan por supuesto. En este sentido, y como dice Hegel (en su Introducción a la Historia de la Filosofía, Aguilar, 1971, p. 52):

“Pero precisamente investigar aquello que se supone como conocido, lo que cada uno piensa que sabe ya bastante, eso es lo propio de la filosofía. Lo que se maneja y usa sin reparo alguno, con lo que se opera en la vida cotidiana, ella lo comprueba, pasa a través de ello, precisamente lo aclara como tal; pues justamente esto conocido es lo desconocido, si no se integra filosóficamente.”