¿Qué es esto de la Filosofía?

6. El origen de la Filosofía

La Filosofía tiene un inicio histórico. Este origen se sitúa en Grecia, en el siglo VII-VI a. de C. La Filosofía es anterior a la Ciencia y a las grandes religiones monoteístas (cristianismo, islam, judaísmo). Se puede decir que nuestra historia (la historia de la civilización occidental) comienza allí. Somos hijos del pensamiento griego.

Es importante recalcar que la Filosofía es la actividad más antigua de Occidente, y no un invento contemporáneo surgido al hilo de determinadas necesidades sociales.

Los primeros pensadores griegos se preguntaron por el arjé de las cosas. La palabra “arjé”, en griego, tiene un significado muy amplio. Significa origen, principio, causa, esencia; preguntarse por el arjé de las cosas significa decir: ¿De dónde viene todo? Más allá de los cambios que experimentamos, ¿a qué se reduce todo? ¿Qué gobierna las cosas? ¿Qué las da vida? ¿Cuál es su principio? Detrás del nacimiento y de la muerte, ¿qué permanece? Detrás de la multiplicidad de las cosas, ¿hay algo que las una? ¿Cuál es la esencia de la Naturaleza?

Para Tales, el primero de los pensadores, el origen de la vida está en el agua. Todo ha surgido del agua. El agua es el principio (el arjé) del mundo. El agua es un principio material. Otros pensadores posteriores a Tales también considerarían que la verdad del cosmos hay que buscarlo en un principio material, por lo que son llamados físicos (la palabra griega para Naturaleza es physis). Tratan de reducir todo lo que existe a una única sustancia que estaría detrás de todos los cambios que se observan en la Naturaleza.

Para los pitagóricos, sin embargo, el arjé de las cosas no es algo material, sino formal. El mundo es una cuestión de proporción, de medida; una armonía que sólo puede conocerse por el conocimiento de las matemáticas, del número. Aquello que no tiene un número (una ecuación) no se conoce. El mundo tiene una estructura matemática que sólo el sabio es capaz de descubrir.

Para Heráclito, las cosas se caracterizan por su energía, por su calor, por la vitalidad que emana de una razón (logos) universal que equilibra las cosas que se oponen con el fin de garantizar la justicia.

En poco tiempo, el pensamiento se hace más abstracto y general. Parménides llega a decir: “De la nada, nada sale”. El Universo no tiene principio, ni fin. Lo que es (el ente) no nace ni perece.

Otros pensadores, como los atomistas, creen que las cosas se componen de átomos, partículas indivisibles que chocando entre sí dan lugar a los cuerpos y a los mundos. La muerte es disolución de los átomos.