¿Qué es esto de la Filosofía?

7. El paso del mito al logos

El modo de explicación de los primeros pensadores griegos se considera un modo (“primitivo”, dicen algunos) de hacer ciencia. Es usual contraponer esta manera de explicar los fenómenos a la mitología, que recurre a los dioses y a otros poderes sobrehumanos para dar una explicación -lo más contundente y convincente posible- que aclare los grandes enigmas a los que se enfrenta el ser humano en todas las culturas. La función del mito, entonces, es explicar de una forma “racional” lo que de otra manera no sería comprensible. Digamos que el mito hace del caos algo ordenado, algo con sentido, aunque todavía no tengamos un cosmos (mundo organizado de acuerdo con leyes científicas), cosa que sólo se logra mediante el logos (la ciencia). 

Los mitos son como los sueños: tienen un significado que hay que desentrañar. Actúan sobre el inconsciente humano, desde donde proporcionan una serie de criterios básicos para las acciones humanas. Todos recordamos el cuento de Caperucita, Pinocho, Cenicienta, etc. Los hemos escuchado desde pequeños y permanecen en el inconsciente colectivo. Educan al niño y le enseñan qué es lo que no se debe hacer, y qué consecuencias trae un comportamiento negativo desde el punto de vista social.

Los mitos son también cuentos, ficciones, relatos fruto de la fantasía y de la imaginación, pero que se refieren a los grandes temas que siempre han preocupado al hombre: el origen del Universo, la estructura social, el porqué de la muerte, de las estaciones, de la guerra, de los matrimonios, etc. Son temas que se repiten en todas las culturas humanas, desde tiempos inmemoriales: sus esperanzas, deseos, temores, conflictos… Pensemos que el hombre es un ser social desde hace millones de años, y que la ciencia ocupa sólo una parte pequeñísima (un 2%, tal vez menos) del tiempo transcurrido desde que existe la sociedad.

Por todo ello, debemos ser prudentes a la hora de decir que el mito es simplemente superstición. Circulan por ahí ciertas opiniones según las cuales hubo un momento en que el hombre dejó de ser supersticioso y se puso a observar y experimentar con la Naturaleza. Aun reconociendo las grandes diferencias entre el mito y el logos, nuestra actitud, en este punto, debe ser humilde. Y más si tenemos en cuenta que el mito convive con nosotros en las novelas o en la poesía. Pensemos en las novelas de Dostoievsky o en un poema como el siguiente de Samuel Beckett:

imagina si esto
si un día esto
un día feliz
imagina 
si un día
un día feliz esto
se acabara
imagina

Estos versos pueden mover más a la reflexión y al asombro que todo un tratado sobre la mente humana. No es admisible, entonces, establecer una separación tajante entre la ciencia y las demás formas de expresión humanas, como el arte, que hiciera olvidar que la razón humana siempre está presente en todos proyectos que emprendemos.

Como características fundamentales del mito podemos citar:

  • Son intentos de explicación racional que contienen patrones morales y elementos didácticos: orientan nuestra vida; prohíben cosas; contienen moralejas. (Cuando hoy en día decimos que alguien es un “mito” queremos indicar que es un ejemplo a seguir.)
  • Dan respuesta a las contradicciones que observamos. Por ejemplo: noche-día, viejo-joven, crudo-cocido, masculino-femenino, humano-animal, vida-muerte.
  • Justifican el orden social imperante.
  • El modo de reproducción es antropomórfico. Por ejemplo, la Tierra (Gea) fecunda con el Cielo (Urano) al Océano.
  • Existe cierto grado de arbitrariedad, en el sentido de que muchas veces las acciones humanas dependen del capricho de los dioses. (De ahí las ofrendas a los dioses, por miedo a enemistarse con alguno de ellos).
  • Ocurren en un pasado perfecto, en un tiempo cerrado (“Érase una vez…”).
  • Son arquetipos (modelos) primitivos que influyen en la mente humana, en el inconsciente.
  • Se transmiten por vía oral (existen desde mucho antes que se inventara la escritura).
  • Son productos de la comunidad. Es decir, no se los ha inventado uno solo, sino el pueblo en su conjunto.

Como ejemplo de mitos griegos de una belleza insuperable podemos citar: Prometeo, Ícaro, Sísifo, Edipo… Es curioso notar cómo la Filosofía y el Logos han surgido en el pueblo cuyo mitología ha fascinado en mayor medida a otros pueblos y civilizaciones.

Frente al mito (“ficción”), la palabra logos significa “verdad”. El nacimiento de la ciencia se caracteriza por el abandono de las formas antropomórficas a la hora de explicar los fenómenos de la Naturaleza. Las fuerzas de la naturaleza (el fuego, el agua, el aire, la tierra…) quedan despojadas de los dioses que las personificaban (Zeus, Poseidón, Eolo, Deméter…) Quedan establecidas como potencias y energías cuya combinación da lugar a los múltiples fenómenos y cambios que observamos en la Naturaleza.