¿Qué es esto de la Filosofía?

9. Los sofistas

Con la llegada de los filósofos, vienen también, inmediatamente, y como reacción, los sofistas. La palabra “sofista” significa “el que sabe”; la palabra “filósofo” significa “el que busca saber”, “apasionado de la sabiduría”.

La Filosofía, como hemos visto, contiene cierta actitud de preocupación, de humildad, de reconocimiento de los límites, de inquietud (a veces, incluso, de angustia). El sofista, por el contrario, se reconoce a sí mismo como alguien que ya sabe, y, por lo tanto, es capaz de enseñar y de cobrar por sus lecciones.

Los sofistas aparecieron en la Grecia del siglo V a. de C. Eran expertos en Gramática y Oratoria y enseñaban cómo convencer y ganar en los debates públicos que se realizaban en la Atenas democrática de entonces. Muchos de ellos se hicieron ricos; Sus clases eran muy cotizadas y la gente acudía a ellos buscando la utilidad de los conocimientos.

Eran personas muy cultivadas, viajeras, y defendían que las cuestiones sobre lo que está bien y está mal dependen de la cultura en la que vivimos. Distinguían entre physis (leyes de la Naturaleza, válidas para todos) y nomos (leyes de los hombres, que surgían por acuerdo y convención, y que variaban de un lugar a otro, e incluso de una persona a otra). Así, lo que para unos está bien, para otros está mal, y no es posible llegar a ningún acuerdo absoluto sobre temas morales o políticos, ya que cambian según el contexto. A la defensa de esta posición se la llama relativismo moral: lo bueno y lo malo dependen de la persona o de las circunstancias en las que juzga.

Por el contrario, para Sócrates, que se consideraba a sí mismo un filósofo, existe un bien objetivo por encima de lo que cada país u hombre considere que está bien o está mal. Este bien absoluto, incondicionado, es una idea objetiva (y real) a la que todos deberíamos de aproximarnos en nuestros actos. (Algo así como serían en la actualidad los Derechos Humanos).

El siguiente cuadro, tomado de Platón (La República), puede ayudarnos a distinguir las dos posiciones:

SOFISTAS VS. FILÓSOFOS

Sofistas
  • La justicia es el arte de robar para provecho de los amigos y daño de los enemigos.
  • Lo justo no es otra cosa que lo que conviene al más fuerte (Trasímaco).
  • Lo justo es lo conveniente para el gobierno constituido.
  • Lo justo es obedecer a los gobernantes.
  • Al hombre justo (en el sentido de Sócrates) le va peor que al injusto.
  • La injusticia es más fuerte, más libre y más dominadora que la justicia. (Admiramos a los hombres injustos que consiguen riquezas y poder.) El injusto, en realidad, es un virtuoso, un hombre contento de sí mismo, feliz.
  • Hay sociedades injustas que dominan a las demás.
  • Cometer injusticia es un bien; sufrirla, un mal.
  • Lo peor es sufrir una injusticia y no poder defenderse.
  • La ley y la justicia son producto de un contrato social (un acuerdo de mínimos). La justicia es una cosa convencional y relativa.
  • Hacemos una injusticia si sabemos que no nos va a pasar nada. Si alguien puede hacer una injusticia que le beneficia, y no lo hace, es un estúpido.
  • “No hay mayor perfección en el mal que el parecer ser bueno no siéndolo”.
  • Lo malo no es robar, sino que te pillen.
  • Si somos “justos” es con la esperanza de obtener cargos políticos. Fingimos ser “virtuosos” si con ello conseguimos algo.
Filósofos
  • Lo que conviene al gobernante no tiene por qué ser justo.
  • Quien gobierna no ha de mirar por sí mismo, sino por el gobernado (es decir, por el más débil).
  • No se debe hacer mal a nadie (ni siquiera a los enemigos).
  • La justicia es el arte de la política, entendida como lo más alto y universal.
  • La amistad sólo puede existir entre los buenos.
  • Obrar bien = estar sano.
  • La justicia es el bien humano por excelencia. El mayor mal que se le puede hacer a un hombre es hacerlo injusto.
  • El injusto no se soporta a sí mismo.
  • Los buenos no quieren gobernar ni por dinero ni por honores: “Si hubiera una ciudad formada toda ella por hombres de bien, habría probablemente lucha por no gobernar, como ahora la hay por gobernar”. Cuando el hombre bueno gobierna lo hace por responsabilidad, ante el temor de ser gobernado por una persona perversa.
  • El injusto es un malvado y un ignorante.
  • Las sociedades injustas no derivan su fuerza de la injusticia, sino del resto de justicia que queda en ellas.
  • Los injustos son incapaces de hacer nada en común. (Desconfían unos de otros, se mienten…)
  • Los justos viven mejor que los injustos y son más felices que ellos.
  • Hay que saber lo que es justo para poder dirigirse a ello.

A nosotros lo que más nos interesa es comparar la actitud del sofista con la del filósofo. El sofista no está abierto a la sorpresa, y busca la utilidad de sus conocimientos. “Ya lo sé todo”, “Tengo mi propia opinión”, y cosas por el estilo. La actitud de la Filosofía, por el contrario, se resume muy bien en estas dos citas de Nietzsche:

“El modo más seguro de corromper a un joven consiste en instruirlo para apreciar más a los que piensan como él que a los que piensan de otra manera”.

“La serpiente perece cuando no puede mudar de piel. Igualmente, los espíritus a los que se les impide cambiar de opinión, dejan de ser espíritus”.