Poemas de amor y olvido

Sólo somos sinceros…

Sólo somos sinceros
cuando nos traicionamos, cuando el cuerpo
olvida su tarea y se confunde
en otra soledad, en otra sangre.

Hacemos el amor, y todo empieza
de nuevo; somos más que el acto puro
que nos divide y que nos une al paso
de estas horas calladas e ignorantes.

La voluntad es firme, pero extraña
el hecho y la razón, sucede y pasa,
y esculpe la figura que nos sueña,
y hace cerrar los ojos, y hace brotar las manos.

Ríos en movimiento nos retienen,
van prendiendo sus gotas, se deslizan
sobre esta superficie que se esconde
al sentirse rozada por su impulso.

Después de todo,
somos los miembros que el deseo estima,
esta agua que sube hasta la nieve
para mezclarse en ella.

Pídeme lo que quieras, pero nunca
la certeza de que algo está pasando,
el sentido que damos a este beso
cuando aquí estoy contigo, arrinconado,
olvidando quién soy, sin más defensa
que este tacto que asciende tus caminos
y me arroja hacia un ser equivocado.