Poemas de amor y olvido

No acostumbrabas a decirlo todo…

No acostumbrabas a decirlo todo.
Te callabas
lo que no merecíamos, a pesar de que el viento
nos culpara más tarde.

Tu cuerpo no existía,
lo dejabas de lado, aquí, en mis dedos,
repartido en la noche
que absorbía cada una de tus formas.

El placer era puro, y la vida
habría terminado para siempre
en la magia creada
por el cuerpo que olvida su atadura.

Después llorabas
al regresar del deseo, arrepentida
de volver junto a mí.

Incapaz de perderte acariciaba
tu pecho aún desnudo, mientras te hacías consciente,
mientras tu imagen cambiaba, y tus ojos
ocultaban el reino descubierto.

Entonces te dormías, y cerrabas
los párpados rendidos, sin que hallaras
la forma de volver de nuevo al mundo.

Confundida, entregada
al puro acontecer que te soñaba, apenas
sostenida por las manos,
todo el instante te envolvía
fuertemente en su seno.